- Reciclaje de botellas
- Campaña para discapacitados
- Reciclaje de papel
- Termometro de racismo.
- Reciclaje de monedas de 1 c.
- Ideas sobre el racismo
Integrantes: Patricia Alarcón, Gerónimo Bellido, Lucia Arias- Schreiber, Karen Salvador, Christian Astudillo
domingo, 3 de mayo de 2009
La chaquetita roja
Esta la historia de una niña, hija de padres divorciados.Hace algún tiempo, en una ciudad cercana, vivía Caperucita con su madre. De unos 10 años de edad, atlética, espontánea y algo renegona vivía la niña del cuento, que a su corta edad se creía independiente y conocedora de todo.
Un día cualquiera, la niña de casaca roja decide visitar a su padre que vivía cruzando el gran zoológico, pero su madre al saberlo le advierte que tenga mucho cuidado ya que ira sola, y no se distraiga hablando con nadie, a lo que Caperucita algo fastidiada responde:
- Ya sé, ya sé!!! ¿Por qué tienes que repetirme siempre estas cosas?
- Porque soy tu madre y conozco el mundo más que tú – dice su mamá – más sabe el diablo por viejo que por diablo dicen, así que hazme caso y no digas mas, además mira esas fachas, tienes 10 y pareces de 15, esta nueva generación me asombra!
- Ok ok… dice Caperucita sin escucharla detenidamente.
Cruzando el gran zoológico, la simpática y vanidosa Caperucita apresuraba el paso para llegar temprano donde su padre, cuando apareció el gran lobo y le dice:
- Pero que linda niña tengo ante mis ojos, ¿hacia dónde se dirige tan bonita?
- Que te importa lobo!? - responde
- El lobo sorprendido y triste dice: OH pequeña solo preguntaba, no te quería molestar, solo ten cuidado por donde vayas! Ya que el mundo es bueno como engañoso, bien lo decía mi mamá loba.
- Ay lobo, dice la roja, tú qué sabes del mundo! Eres solo un lobo. ¡Adiós!
Y muy apurada siguió su camino sin importarle sus palabras hirientes hacia el lobo, ni las recomendaciones que éste le había dado.
La muy orgullosa Caperucita a pocas cuadras de llegar se detuvo al creer ver a su padre quien en realidad era su profe de la escuela llamado Leñador.
- Pero si es Caperucita, que linda te ves hoy, a donde vas con esa canasta tan bonita?
- A visitar a mi padre, quien me recuerda a usted Leñador
- Ah pero que graciosa, tu también me recuerdas a mi hija, dice el profe, te acompaño entonces y te llevo por un atajo para que llegues mas rápido.
Caperucita muy confiada siguió el camino de Leñador y cuando se dio cuenta que la miraba algo raro le dijo:
- Profesor Leñador, por que me mira con esos ojos tan raros?
- Los únicos que tengo, respondió, pero ahora que dices me acercare un poco más para verte y olerte mejor. Que rico perfume!
- Que raro pensó Caperucita y le dice: Y profesor Leñador, porque me esta agarrando de la mano?
- Tu bien sabes chica dame la canasta, y el Ipod Touch que llevas dentro
La joven niña, asustada y confundida, se suelta rápidamente de sus garras malvadas y piensa en su mamá.
Agarra la canasta, saca el celular y dice en tono de voz indignada:
“Un momentito”, y se dispone a correr no sin antes tirarle la canasta a la cara y llamar a su mama por teléfono. La mama al saberlo comunica a su padre para que la busque.
- Aquí estoy Caperuza, dice el padre al verla, mientras la abraza con afecto y le dice:
- Hija, es que tu madre no te dijo que no confiaras en gente que no conoces? En el mundo encontraras gente buena como engañosa y tienes que aprender a no confiar tan fácilmente. así que obedece a tu madre niña! y no seas terca!
Caperucita humildemente reconoció su error muy en el fondo y con una gran sonrisa valoró los grandes padres que tenia, y en los que podía confiar.
Fin
martes, 14 de abril de 2009
¿A quién escuchas Caperucita?

Allá en la edad media, en una pequeña casa del campo una dulce niña con una caperuza roja recibía indicaciones de su madre:
-Caperucita, lleva esta cesta donde tu abuela. Pero ten cuidado, no te salgas del camino y no hables con extraños.
Así, poco más tarde Caperucita salía de su casa rumbo a entregar la cesta de frutas a su abuela, pero de lo que no se percató era que poco a poco se iba haciendo más oscuro… estaba cayendo la noche.
En ese mismo momento en la casa de Caperucita algo terrible estaba ocurriendo: ¡la luna llena había hecho que la mamá de Caperucita se convierta en un lobo feroz!
Llevada por su instinto animal sale a prisa de su casa y corre para dar alcance a Caperucita, a quien finalmente encuentra en el camino:
-Niña, yo conozco un atajo que te llevará más rápido a la casa de tu abuelita, solo tienes que seguir este rumbo….
Caperucita, en su ingenuidad, decidió hacerle caso y se salió del camino desobedeciendo a su mamá… aparentemente.
En la oscuridad de la noche Caperucita se perdió en medio del bosque, pasaron horas y no lograba salir. De pronto el lobo apareció y esta vez no se mostraba tan amigable, se le lanzó a Caperucita y le dijo:
- ¡Te voy a comer!
Para suerte de Caperucita en ese momento se oyó el canto del gallo y llegó la mañana. Se incorporó y abrió los ojos, ya no estaba el lobo sino su mama resondrándola:
-¿Qué fue lo que te dije sobre el camino?
Por Sandra Carrollo, Melissa Becerra y Alberto Rosado
domingo, 12 de abril de 2009
La caperucita y el monstruo de la montaña

Había una vez, en un cerro lejano llamado “El cerro San Cristóbal”, una chica: Caperucita Roja. Un día su madre le pide que vaya a acompañar a su abuelita pues le había dado soroche al subir al cerro para poder llegar a su casa. Muy obediente como siempre, Caperucita emprendió su camino, advertida por su madre de que no hablara con extraños, especialmente porque el día anterior habían liberado al popular “monstruo de la montaña” (un violador indultado porque no quedaba espacio en la prisión).
En el camino a la casa de su abuelita se le acerca el chofer de una mototaxi a nuestra protagonista y le ofrece llevarla hasta la cima del cerro gratis. Caperucita, cándida como sólo ella, agradece el ofrecimiento y se sube a la mototaxi sin darse cuenta de que el chofer en cuestión era justamente el denominado “monstruo de la montaña”. De la nada, caperucita se da cuenta de que el chofer tiene una bembasa y se lo comenta: “señor, pero que boca tan grande tiene” a lo que su interlocutor le respondió: “es para comerte mejor”. Acto seguido, se voltea y la comienza a tocar, a insinuar sexualmente, osea, a tratar de comérsela.
Afortunadamente para Caperucita, las rondas vecinales estaban de guardia por la zona y se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo en el vehículo y llegaron al rescate. Ellos se encargaron del monstruo: lo lincharon, lo castigaron cortándole el miembro y lo mataron. Gracias a esto Caperucita pudo llegar sana y salva a la casa de su abuelita.
En el camino a la casa de su abuelita se le acerca el chofer de una mototaxi a nuestra protagonista y le ofrece llevarla hasta la cima del cerro gratis. Caperucita, cándida como sólo ella, agradece el ofrecimiento y se sube a la mototaxi sin darse cuenta de que el chofer en cuestión era justamente el denominado “monstruo de la montaña”. De la nada, caperucita se da cuenta de que el chofer tiene una bembasa y se lo comenta: “señor, pero que boca tan grande tiene” a lo que su interlocutor le respondió: “es para comerte mejor”. Acto seguido, se voltea y la comienza a tocar, a insinuar sexualmente, osea, a tratar de comérsela.
Afortunadamente para Caperucita, las rondas vecinales estaban de guardia por la zona y se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo en el vehículo y llegaron al rescate. Ellos se encargaron del monstruo: lo lincharon, lo castigaron cortándole el miembro y lo mataron. Gracias a esto Caperucita pudo llegar sana y salva a la casa de su abuelita.
Autores: Lucia Arias-Schreiber Costa, Diego Soto, Jesús Rázuri
Etiquetas:
Diego Soto,
Jesús Rázuri,
Lucia Arias-schreiber costa
martes, 7 de abril de 2009

La caperuza continua siendo inocente
Un día, la mamá de Caperuza le pide que lleve una canasta apetitosa a su novio el leñador, pero le advierte que no hable con extraños. Además le señala que hay dos caminos que puede elegir: uno corto y otro largo, cualquiera sea su elección deberá tener en cuenta su recomendación!.
Entonces, Caperuza decide tomar el camino corto para llegar rápido. Durante su recorrido se encuentra con el Lobo, que resulta ser un personaje encantador, y la convence que ha tomado el camino equivocado por lo que debe darse vuelta y tomar el otro.
Caperuza olvida los consejos de su mamá y se deja convencer por el astuto Lobo. Una vez que se encuentra por el camino largo se topa con el novio de su mamá, el leñador! (en realidad era el Lobo disfrazado de leñador).
Sorprendidísima le pregunta: ¡Leñador, qué distinto estás hoy! ¿ Te han crecido pelos en la cara?
Lo que pasa es que no me he afeitado, contestó el astuto Lobo
Y ella insiste -¿Pero qué olor tan extraño tienes?
El Lobo contesta rápidamente: ¡Seguro porque no me he bañado hoy!
Ya intrigada, Caperuza le dice - ¡Y qué uñas tan grandes tienes!
El Lobo responde con una voz cachacienta – Es que no me he hecho la paticure!!!!
Preocupada, Caperuza vuelve a preguntar ¿Y por qué te creció tanto la boca?
Entonces el Lobo maligno contesta con una voz monstruosa: ¡¡Me creció para COMERTE MEJOR!!!
Inmediatamente el Lobo se tira sobre la inocente Caperuza para comérsela mejor! pero ella se resiste. Es en ese momento que aparece la mamá y su novio, el leñador, quienes buscaban a Caperuza porque se había tardado mucho.
El leñador furioso le saca la mugre al Lobo con su machete chillón y la mamá rescata a Caperuza, a quien le cae su “tas tas” por hablar con extraños.
Un día, la mamá de Caperuza le pide que lleve una canasta apetitosa a su novio el leñador, pero le advierte que no hable con extraños. Además le señala que hay dos caminos que puede elegir: uno corto y otro largo, cualquiera sea su elección deberá tener en cuenta su recomendación!.
Entonces, Caperuza decide tomar el camino corto para llegar rápido. Durante su recorrido se encuentra con el Lobo, que resulta ser un personaje encantador, y la convence que ha tomado el camino equivocado por lo que debe darse vuelta y tomar el otro.
Caperuza olvida los consejos de su mamá y se deja convencer por el astuto Lobo. Una vez que se encuentra por el camino largo se topa con el novio de su mamá, el leñador! (en realidad era el Lobo disfrazado de leñador).
Sorprendidísima le pregunta: ¡Leñador, qué distinto estás hoy! ¿ Te han crecido pelos en la cara?
Lo que pasa es que no me he afeitado, contestó el astuto Lobo
Y ella insiste -¿Pero qué olor tan extraño tienes?
El Lobo contesta rápidamente: ¡Seguro porque no me he bañado hoy!
Ya intrigada, Caperuza le dice - ¡Y qué uñas tan grandes tienes!
El Lobo responde con una voz cachacienta – Es que no me he hecho la paticure!!!!
Preocupada, Caperuza vuelve a preguntar ¿Y por qué te creció tanto la boca?
Entonces el Lobo maligno contesta con una voz monstruosa: ¡¡Me creció para COMERTE MEJOR!!!
Inmediatamente el Lobo se tira sobre la inocente Caperuza para comérsela mejor! pero ella se resiste. Es en ese momento que aparece la mamá y su novio, el leñador, quienes buscaban a Caperuza porque se había tardado mucho.
El leñador furioso le saca la mugre al Lobo con su machete chillón y la mamá rescata a Caperuza, a quien le cae su “tas tas” por hablar con extraños.
Autores: Fiorella Debenedetti, Jaime Alata y Patricia Alarcón
lunes, 6 de abril de 2009
Douglas y la Caperucita
Érase una vez en bosque mágico, un muy amable y simpatico niño quien ayudaba a los animales sin importar su tamaño o raza. Pasaron los años y se convirtio en un gran leñador; una vez en sus viajes al interior del bosque se encontro con un cachorro de lobo sin igual, un lobito parlante cuyo nombre era Douglas.
El leñador lo crió y lo quiso como un padre quiere a su hijo por ello le advirtió: " No hables con extraños pues te pueden llevar lejos de mi por tu gran habilidad". Sin embargo una tarde el pequeño lobo salió a recolectar trufas, y en el camino encontró a una niña que lloraba descosoladamente sobre una roca.
"Hola ¿Qué haces aquí tan dentro del bosque? "Mientras se acercaba para ayudarla. La niña le contesto" Mi abuela me mando a recoger fresas, pero en el camino seguí unas mariposas y me perdí"; el lobito angustiado le dijo que el podría llevarla hasta donde ella pudiera encontrar el camino de vuelta. Y así iniciaron el viaje. En el camino la niña le conto que su nombre era Caperucita, y que vivia en el bosque con su abuela y después le hizo preguntas: ¿Por donde vives?; ¿ tu mamá y tu papá?, ¿Saben andas por estos lugares?
El lobito al escuchar ese tipode preguntas empezó a recordar que no debía hablar con extraños ; pero ya era muy tarde. La Caperucita ya lo había alejado mucho del camino que el recordaba y cuando quiso regresar la Caperucita lo hizo caer en un hoyo, donde esperó la llegada de su malevola abuela, quien era dueña de un circo que viajaba por todo el mundo. Pero de pronto apareció el Leñador y tras una feroz batalla con los guardaespaldas de la abuela, acabo con todos y sacó a su fiel lobito para llevarlo a casa, el leñador le volvió a recordar que no debía habalr con extraños.
sábado, 4 de abril de 2009
Es fácil

Fácil.
Cada grupo sube su cuento o texto o lo que sea.
Luego cada persona podrá hacerlo sin necesidad de grupo.
La idea es aplicar lo aprendido y guardar lo bueno que se escribió para compartirlo.
De paso, aprender a a hacer un blog.
Al final, como en los concursos, a más participación, más posibilidades de ganar.
Gracias.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)