martes, 7 de abril de 2009


La caperuza continua siendo inocente

Un día, la mamá de Caperuza le pide que lleve una canasta apetitosa a su novio el leñador, pero le advierte que no hable con extraños. Además le señala que hay dos caminos que puede elegir: uno corto y otro largo, cualquiera sea su elección deberá tener en cuenta su recomendación!.

Entonces, Caperuza decide tomar el camino corto para llegar rápido. Durante su recorrido se encuentra con el Lobo, que resulta ser un personaje encantador, y la convence que ha tomado el camino equivocado por lo que debe darse vuelta y tomar el otro.

Caperuza olvida los consejos de su mamá y se deja convencer por el astuto Lobo. Una vez que se encuentra por el camino largo se topa con el novio de su mamá, el leñador! (en realidad era el Lobo disfrazado de leñador).

Sorprendidísima le pregunta: ¡Leñador, qué distinto estás hoy! ¿ Te han crecido pelos en la cara?
Lo que pasa es que no me he afeitado
, contestó el astuto Lobo

Y ella insiste -¿Pero qué olor tan extraño tienes?
El Lobo contesta rápidamente: ¡Seguro porque no me he bañado hoy!

Ya intrigada, Caperuza le dice - ¡Y qué uñas tan grandes tienes!
El Lobo responde con una voz cachacienta – Es que no me he hecho la paticure!!!!

Preocupada, Caperuza vuelve a preguntar ¿Y por qué te creció tanto la boca?
Entonces el Lobo maligno contesta con una voz monstruosa: ¡¡Me creció para COMERTE MEJOR!!!

Inmediatamente el Lobo se tira sobre la inocente Caperuza para comérsela mejor! pero ella se resiste. Es en ese momento que aparece la mamá y su novio, el leñador, quienes buscaban a Caperuza porque se había tardado mucho.

El leñador furioso le saca la mugre al Lobo con su machete chillón y la mamá rescata a Caperuza, a quien le cae su “tas tas” por hablar con extraños.

Autores: Fiorella Debenedetti, Jaime Alata y Patricia Alarcón




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