domingo, 12 de abril de 2009

La caperucita y el monstruo de la montaña


Había una vez, en un cerro lejano llamado “El cerro San Cristóbal”, una chica: Caperucita Roja. Un día su madre le pide que vaya a acompañar a su abuelita pues le había dado soroche al subir al cerro para poder llegar a su casa. Muy obediente como siempre, Caperucita emprendió su camino, advertida por su madre de que no hablara con extraños, especialmente porque el día anterior habían liberado al popular “monstruo de la montaña” (un violador indultado porque no quedaba espacio en la prisión).

En el camino a la casa de su abuelita se le acerca el chofer de una mototaxi a nuestra protagonista y le ofrece llevarla hasta la cima del cerro gratis. Caperucita, cándida como sólo ella, agradece el ofrecimiento y se sube a la mototaxi sin darse cuenta de que el chofer en cuestión era justamente el denominado “monstruo de la montaña”. De la nada, caperucita se da cuenta de que el chofer tiene una bembasa y se lo comenta: “señor, pero que boca tan grande tiene” a lo que su interlocutor le respondió: “es para comerte mejor”. Acto seguido, se voltea y la comienza a tocar, a insinuar sexualmente, osea, a tratar de comérsela.

Afortunadamente para Caperucita, las rondas vecinales estaban de guardia por la zona y se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo en el vehículo y llegaron al rescate. Ellos se encargaron del monstruo: lo lincharon, lo castigaron cortándole el miembro y lo mataron. Gracias a esto Caperucita pudo llegar sana y salva a la casa de su abuelita.
Autores: Lucia Arias-Schreiber Costa, Diego Soto, Jesús Rázuri

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