
Allá en la edad media, en una pequeña casa del campo una dulce niña con una caperuza roja recibía indicaciones de su madre:
-Caperucita, lleva esta cesta donde tu abuela. Pero ten cuidado, no te salgas del camino y no hables con extraños.
Así, poco más tarde Caperucita salía de su casa rumbo a entregar la cesta de frutas a su abuela, pero de lo que no se percató era que poco a poco se iba haciendo más oscuro… estaba cayendo la noche.
En ese mismo momento en la casa de Caperucita algo terrible estaba ocurriendo: ¡la luna llena había hecho que la mamá de Caperucita se convierta en un lobo feroz!
Llevada por su instinto animal sale a prisa de su casa y corre para dar alcance a Caperucita, a quien finalmente encuentra en el camino:
-Niña, yo conozco un atajo que te llevará más rápido a la casa de tu abuelita, solo tienes que seguir este rumbo….
Caperucita, en su ingenuidad, decidió hacerle caso y se salió del camino desobedeciendo a su mamá… aparentemente.
En la oscuridad de la noche Caperucita se perdió en medio del bosque, pasaron horas y no lograba salir. De pronto el lobo apareció y esta vez no se mostraba tan amigable, se le lanzó a Caperucita y le dijo:
- ¡Te voy a comer!
Para suerte de Caperucita en ese momento se oyó el canto del gallo y llegó la mañana. Se incorporó y abrió los ojos, ya no estaba el lobo sino su mama resondrándola:
-¿Qué fue lo que te dije sobre el camino?
Por Sandra Carrollo, Melissa Becerra y Alberto Rosado


