Esta la historia de una niña, hija de padres divorciados.Hace algún tiempo, en una ciudad cercana, vivía Caperucita con su madre. De unos 10 años de edad, atlética, espontánea y algo renegona vivía la niña del cuento, que a su corta edad se creía independiente y conocedora de todo.
Un día cualquiera, la niña de casaca roja decide visitar a su padre que vivía cruzando el gran zoológico, pero su madre al saberlo le advierte que tenga mucho cuidado ya que ira sola, y no se distraiga hablando con nadie, a lo que Caperucita algo fastidiada responde:
- Ya sé, ya sé!!! ¿Por qué tienes que repetirme siempre estas cosas?
- Porque soy tu madre y conozco el mundo más que tú – dice su mamá – más sabe el diablo por viejo que por diablo dicen, así que hazme caso y no digas mas, además mira esas fachas, tienes 10 y pareces de 15, esta nueva generación me asombra!
- Ok ok… dice Caperucita sin escucharla detenidamente.
Cruzando el gran zoológico, la simpática y vanidosa Caperucita apresuraba el paso para llegar temprano donde su padre, cuando apareció el gran lobo y le dice:
- Pero que linda niña tengo ante mis ojos, ¿hacia dónde se dirige tan bonita?
- Que te importa lobo!? - responde
- El lobo sorprendido y triste dice: OH pequeña solo preguntaba, no te quería molestar, solo ten cuidado por donde vayas! Ya que el mundo es bueno como engañoso, bien lo decía mi mamá loba.
- Ay lobo, dice la roja, tú qué sabes del mundo! Eres solo un lobo. ¡Adiós!
Y muy apurada siguió su camino sin importarle sus palabras hirientes hacia el lobo, ni las recomendaciones que éste le había dado.
La muy orgullosa Caperucita a pocas cuadras de llegar se detuvo al creer ver a su padre quien en realidad era su profe de la escuela llamado Leñador.
- Pero si es Caperucita, que linda te ves hoy, a donde vas con esa canasta tan bonita?
- A visitar a mi padre, quien me recuerda a usted Leñador
- Ah pero que graciosa, tu también me recuerdas a mi hija, dice el profe, te acompaño entonces y te llevo por un atajo para que llegues mas rápido.
Caperucita muy confiada siguió el camino de Leñador y cuando se dio cuenta que la miraba algo raro le dijo:
- Profesor Leñador, por que me mira con esos ojos tan raros?
- Los únicos que tengo, respondió, pero ahora que dices me acercare un poco más para verte y olerte mejor. Que rico perfume!
- Que raro pensó Caperucita y le dice: Y profesor Leñador, porque me esta agarrando de la mano?
- Tu bien sabes chica dame la canasta, y el Ipod Touch que llevas dentro
La joven niña, asustada y confundida, se suelta rápidamente de sus garras malvadas y piensa en su mamá.
Agarra la canasta, saca el celular y dice en tono de voz indignada:
“Un momentito”, y se dispone a correr no sin antes tirarle la canasta a la cara y llamar a su mama por teléfono. La mama al saberlo comunica a su padre para que la busque.
- Aquí estoy Caperuza, dice el padre al verla, mientras la abraza con afecto y le dice:
- Hija, es que tu madre no te dijo que no confiaras en gente que no conoces? En el mundo encontraras gente buena como engañosa y tienes que aprender a no confiar tan fácilmente. así que obedece a tu madre niña! y no seas terca!
Caperucita humildemente reconoció su error muy en el fondo y con una gran sonrisa valoró los grandes padres que tenia, y en los que podía confiar.
Fin
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