domingo, 3 de mayo de 2009

La chaquetita roja

Esta la historia de una niña, hija de padres divorciados.
Hace algún tiempo, en una ciudad cercana, vivía Caperucita con su madre. De unos 10 años de edad, atlética, espontánea y algo renegona vivía la niña del cuento, que a su corta edad se creía independiente y conocedora de todo.
Un día cualquiera, la niña de casaca roja decide visitar a su padre que vivía cruzando el gran zoológico, pero su madre al saberlo le advierte que tenga mucho cuidado ya que ira sola, y no se distraiga hablando con nadie, a lo que Caperucita algo fastidiada responde:
- Ya sé, ya sé!!! ¿Por qué tienes que repetirme siempre estas cosas?
- Porque soy tu madre y conozco el mundo más que tú – dice su mamá – más sabe el diablo por viejo que por diablo dicen, así que hazme caso y no digas mas, además mira esas fachas, tienes 10 y pareces de 15, esta nueva generación me asombra!
- Ok ok… dice Caperucita sin escucharla detenidamente.

Cruzando el gran zoológico, la simpática y vanidosa Caperucita apresuraba el paso para llegar temprano donde su padre, cuando apareció el gran lobo y le dice:
- Pero que linda niña tengo ante mis ojos, ¿hacia dónde se dirige tan bonita?
- Que te importa lobo!? - responde
- El lobo sorprendido y triste dice: OH pequeña solo preguntaba, no te quería molestar, solo ten cuidado por donde vayas! Ya que el mundo es bueno como engañoso, bien lo decía mi mamá loba.
- Ay lobo, dice la roja, tú qué sabes del mundo! Eres solo un lobo. ¡Adiós!

Y muy apurada siguió su camino sin importarle sus palabras hirientes hacia el lobo, ni las recomendaciones que éste le había dado.
La muy orgullosa Caperucita a pocas cuadras de llegar se detuvo al creer ver a su padre quien en realidad era su profe de la escuela llamado Leñador.
- Pero si es Caperucita, que linda te ves hoy, a donde vas con esa canasta tan bonita?
- A visitar a mi padre, quien me recuerda a usted Leñador
- Ah pero que graciosa, tu también me recuerdas a mi hija, dice el profe, te acompaño entonces y te llevo por un atajo para que llegues mas rápido.

Caperucita muy confiada siguió el camino de Leñador y cuando se dio cuenta que la miraba algo raro le dijo:
- Profesor Leñador, por que me mira con esos ojos tan raros?
- Los únicos que tengo, respondió, pero ahora que dices me acercare un poco más para verte y olerte mejor. Que rico perfume!
- Que raro pensó Caperucita y le dice: Y profesor Leñador, porque me esta agarrando de la mano?
- Tu bien sabes chica dame la canasta, y el Ipod Touch que llevas dentro

La joven niña, asustada y confundida, se suelta rápidamente de sus garras malvadas y piensa en su mamá.
Agarra la canasta, saca el celular y dice en tono de voz indignada:
“Un momentito”, y se dispone a correr no sin antes tirarle la canasta a la cara y llamar a su mama por teléfono. La mama al saberlo comunica a su padre para que la busque.

- Aquí estoy Caperuza, dice el padre al verla, mientras la abraza con afecto y le dice:
- Hija, es que tu madre no te dijo que no confiaras en gente que no conoces? En el mundo encontraras gente buena como engañosa y tienes que aprender a no confiar tan fácilmente. así que obedece a tu madre niña! y no seas terca!

Caperucita humildemente reconoció su error muy en el fondo y con una gran sonrisa valoró los grandes padres que tenia, y en los que podía confiar.


Fin

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